Mucha gente puede hablar maravillas o pestes del aprendizaje de cualquier lengua, pero, a menos que realmente tenga un serio problema de aprendizaje, pues no hay imposibles cuando uno se decide a estudiar con ahínco una lengua.
Si bien los viajes lingüísticos no funcionan para todos, creo que es bueno pensar que de una forma y otra obran sobre los estudiantes, de una manera importante.
Así como no todas las personas aprendemos a un mismo ritmo, tampoco las personas que pasamos por experiencias similares, sacamos conclusiones completamente idénticas.
Mientras que hay gente que conozco que haciendo estos viajes de inmersión, realmente han aprendido mucho del español más de lo que pudieron esperar aprender en un curso normal. Hay otras personas que apenas aprendieron lo necesario pero, eso no les desanimó de los viajes, porque se dieron cuenta que si bien, siendo personas a las que no les fue fácil nunca aprender algo nuevo, en la inmersión lingüística, estando en contacto con una sociedad distinta, aprendieron algo de la lengua, pero sobre todo, conocieron de una sociedad que antes era un mito y un estereotipo.
Y, me parece que eso es algo importante a favor de los estudios de inmersión lingüística. En este caso, viajar a un lugar como México, te ofrece la oportunidad de sumergirte en el español completamente. Aprenderlo correctamente en clases formales, pero también convivir con el idioma en su contexto social real.
Además de esto, uno podrá percibir con su propia mirada, alejada de influencias externas o comentarios de terceros, como es que es esa sociedad que tanto desconocía.
Si hay algo que a mí me molesta es el prejuicio, o juicio anticipado, que se hace de un lugar o de personas, sin antes conocerlos plenamente.
Es cierto, puede que México sea un país con conflictos, pero también es cierto que si su policía es corrupta, no todo el mundo está tratando de embaucarte ni estafarte ni sugerirte un acto de corrupción. En lo personal, mi peor experiencia con gente ‘mal intencionada’ fue cuando estuve en Roma, cuando tenía diecisiete años más o menos, y no había lugar a donde fuera, incluso el hotel, donde no trataran de estafarte cobrándote de más.
Claro que varios años después regresé a esta ciudad acompañado de dos amigos italianos que me enseñaron como ‘vivir’ en este medio. Y es que, si no sabes el idioma, en este caso el italiano, pues ‘vas quedando pequeño’.
Creo que los principales problemas para aprender una lengua, empiezan cuando uno no deja de compararla con su idioma natal. También, si uno no dedica tiempo real a estudiar y practicar, es difícil que se logre aprender algo y más si es que uno decide tomar su viaje de inmersión como un viaje de turismo.
Debemos ser conscientes que si bien podemos culpar a un profesor desmotivado, muchas veces los principales problemas para aprender una lengua, son generados por nosotros mismos. Ya sea por el tedio o la flojera.
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