Tuesday, September 7, 2010

El gusto de aprender español en México.

October 22nd, 2007 by fanchette

Puede que suene raro pero cuando me decidí a estudiar español no lo hice por los motivos que suelen abundar.

En verdad tiene mucho que ver con que mi madre siempre a sido muy mala en la cocina. En los veintitantos años de vida que llevo con mi familia hemos tenido que acostumbrarnos a su cocina insípida.

Y la verdad es que no éramos muy amables con mi madre en casa y siempre nos burlábamos un poco de ella. Claro que nada serio, y como no teníamos quien cocine pues ella lo hacía de buena onda.

Sin embargo un fin de semana nos sorprendió mucho con una comida muy novedosa, por lo menos para quien a vivido toda su vida en Lyon, hizo un platillo en base a nopales y frijoles, pero con un gusto que me dejó agua la boca. Cuando le pregunté a quién le había robado el almuerzo ella me dijo que conoció a una de las nuevas inquilinas de nuestro edificio hace una semana, una mexicana, y que ella le enseñó como preparar la comida además de darle los nopales.

Desde ese día quedé totalmente encantado con la comida mexicana, me sabía a gloria y en casa siempre pedíamos a mi madre que preparara esas comidas, que era lo que sí le salía bien.

Pero cuando consiguió un nuevo trabajo, lamentablemente las comidas volvieron a ser muy insípidas por el poco tiempo que tenía para prepararlas. Un poco cansado de ello decidí pedirle a la vecina que me explicara como preparar la comida. Estando en la casa de esta señora me sentí transportado a otro mundo, su decoración era tan alegre y cálida, además el idioma que habla con el resto de su familia me dio mucha curiosidad.

Le pregunté que idioma era, solo para hacer conversación, y me quedé como tres horas hablando con la familia sobre México. Ellos estaban ahí por razones de trabajo pero se notaba que extrañaban mucho su país y por todas las cosas que me contaban, pues me quedé fascinado.

Y, bueno, fue esta la forma en que comencé a interesarme por el español, y sobre todo por México, me gustaba oír las anécdotas de mi vecina. Luego, ya por mi cuenta, me dediqué a investigar más sobre el país y me pareció aún más interesante. Fue vagando por internet como llegué a ver que se ofrecían cursos de español en México. Y me dije ¿por qué no?

Podía aprender un idioma nuevo, aprender más sobre esa cultura que me estaba interesando tanto y claro, podía comer toda clase de platillos típicos de allá sin ninguna premura.

Este viaje lo realicé hace siete años, estuve cuatro meses, lo mejor de todo es que la escuela de español que me acogió me dio muchas facilidades. Pasé un mes estudiando en DF, luego cambié de ciudad a Guanajuato y así sucesivamente, a la par que iba aprendiendo el español iba conociendo las distintas tradiciones que habían en México.

Me encantó todo, desde su loca capital, la forma en que te trataban los mexicanos, sus hermosos paisajes (fuera de la capital claro), sus pequeñas ciudades de estilo colonial. Y claro, pude comer de todo en ese tiempo, lo más raro que comí fue kiwi con chile picante. Pero me encantó, esa gente tienen dos cosas que me dejaron maravillado, primero el ritmo que tienen al hablar español y segundo, que a todo le ponen chile.

A mi regreso a casa me traje conmigo una gran cantidad de libros de cocina, desde ese viaje mi interés por la comida mexicana a crecido y siempre estoy haciendo experimentos con mi vecina.

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