Tuesday, September 7, 2010

México, español y Oaxaca.

January 23rd, 2008 by gabby

Disfruté mucho del pequeño fin de semana que fui a Oaxaca. Unos amigos me recomendaron estudiar aquí pero como no encontré lo que esperaba tuve que contentarme con irme los días viernes, sábado y domingo y dejar de asistir a las clases de idiomas. Pero valió la pena.  

 

Recuerdo que un amigo que viajó a un pequeño pueblo en Perú, me habló sobre el síndrome de Stendhal, que se refiere a una particular ‘sobredosis de belleza’, producida, supongo, por quedarse asombrado en demasía (esa palabra la acabo de aprender) por lo que ha visto. A Stendhal le pasó en Florencia y a mi amigo le pasó en Perú, y aunque no me sentí mal, realmente me sentí demasiado bien cuando estuve en Oaxaca.

 

Las personas ahí fueron siempre amables conmigo y mis dos compañeros del curso de idiomas. Además, los de la escuela de idiomas nos facilitaron mapas y referencias claras para llegar sin problemas a la ciudad. Esto me pareció lo mejor, que la Escuela de Idiomas siempre iba más allá de sus deberes con sus alumnos y estaban dispuestos a ayudarnos.

 

Oaxaca es una mezcla que me dejó impresionado y aunque no lo pude ver todo, pues saber que tenía picos elevados y cuevas muy profundas me dejó boquiabierto. Mi deseo es poder regresar un día para explorar todo lo que no pude de las maravillas naturales de Oaxaca.

 

Pero los tres días que estuve ahí, los pasé conociendo la hermosa arquitectura de la ciudad, que quizá no sea una derroche de formas pero son tan cálidas que te hacen sentir en otro mundo. Los edificios coloniales te transmiten una sensación muy agradable y las construcciones prehispánicas son una maravilla que vale la pena ver frente a frente. Caminar por Oaxaca es, como lo describió uno de mis compañeros, un ‘delirio’, porque… bueno no quiero repetir palabras anteriores, pero se siente como un sueño.

 

No soy una persona religiosa, pero visitar los templos de Oaxaca me dieron una oportunidad de sosiego y soledad positivas, más en la catedral, que es enorme y que te produce la sensación de un vacío ‘bueno’.

 

Los mercadillos también me gustaron, hay muchas cosas interesantes y simpáticas que ver y comprar. Ahí fue donde adquirí la mayor parte de regalos para mis amistades, además de un vestido tradicional para mi hermana mayor,  a quien realmente le gustó muchísimo.

 

Pero uno de los lugares que me sorprendió fue Mitla, que significa ‘el lugar de los muertos’ y es un centro ceremonial impresionante. Los edificios de Mitla están muy adornados, a mí eso me atrapó porque esperaba encontrar algo más derruido y viejo.

 

En cambio, Monte Albán fue un sitio al que decidimos ir improvisadamente, pero no nos arrepentimos de esto. Se trata de la antigua capital de una de las primeras ciudades en América (no recuerdo bien el dato).

 Y así podría describir extensamente todos los lugares que visité pero no tiene sentido, lo único que vale la pena es ir y contemplar por uno mismo todas esa maravillas.

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