Tuesday, September 7, 2010

Pasear en México y aprender español.

January 15th, 2008 by gabby

Siempre he sido una persona que le gusta mucho caminar, creo que eso es algo que muchos europeos tenemos como algo bueno. Pero cuando estaba en México a muchas personas del lugar les sorprendía cuando yo decidía darme grandes caminatas de un lugar a otro.

 

También recuerdo que alguien me preguntó si es que no tenía mucho dinero o quizá si es que me habían robado y por eso no podía movilizarme por un medio colectivo.

 

Pero no es mi caso y no lo es en el caso de muchos de mis compañeros de la escuela de idiomas, que como yo, disfrutaban mucho de caminar durante la estadía en México.

 

Aunque creo que es importante mencionar que siempre es bueno recordar que las cosas que estamos acostumbrados a hacer en nuestros países a veces no pueden hacerse en otros. Quiero decir que, caminar no es siempre lo más práctico en México, depende también de las zonas. Aunque todos sabemos que en nuestras propias ciudades no siempre es divertido caminar por todos lados (más aún quienes vivimos en capitales).

 

Pero creo que, quitando algunas reglas mínimas de seguridad que debemos procurarnos los estudiantes de idiomas, siempre será más divertido caminar por un lugar que no se conoce. Yo disfrutaba mucho de mis paseos por las avenidas, tomé muchísimas fotos porque todo lo que miraba me gustaba muchísimo. Por ejemplo, nunca he sido partidario de los niños, es más, siempre me ha considerado algo amargado en ese tema, pero me quedé muy divertido con los niños que veía jugando en las puertas de sus casas en el DF y que siempre que te veían te saludaban con una gran sonrisa.

 

También me gustó mucho las construcciones antiguas, pero no aquellas que tienen siglos, sino las que tienen menos de sesenta años. Me recuerdan un poco a unas fotografías de un fotógrafo peruano que una vez vi en casa de una amiga hace años.

 

Pasear por los mercadillos también es una gran diversión, aunque no llevé mi cámara cuando me llevaron a pasear a Tepito, pude hacerlo en otros lugares, ahora no recuerdo sus nombres, pero logré tomar fotos muy interesantes que guardo con mucho cariño y siempre muestro a mis familiares y amigos cuando les hable de mi viaje a México.

 

Otra cosa que me gustaba hacer cuando caminaba, era detenerme a mirar las tiendas, desde las farmacias hasta las peluquerías, desde los puestos de revistas hasta los restaurantes. Creo que los que más me asombran son las farmacias y peluquerías, porque cuando entré a algunas, sentía como si yo retrocediera en el tiempo, pues varias conservaban el estilo de hace cincuenta o sesenta años.

 Me parece que eso es lo interesante del DF, es una ciudad de contrastes constantes, y uno nunca deja de asombrarse por lo que puede encontrar. Para adornar sus negocios también son muy originales, algunos compañeros decían que era de mal gusto, pero a mí me pareció que la forma en que arreglaban algunos era muy cálida y familiar.

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