Tuesday, September 7, 2010

Un francés aprendiendo español en México

September 14th, 2007 by fanchette

Hace cuatro años entré en depresión al terminar con mi novia. Llevábamos más de cinco años juntos y habíamos planeado casarnos. Quizá fue la vida monótona que llevábamos en Arles, Francia, lo que propició la ruptura.

Ella decidió irse a estudiar a los Estados Unidos y yo, que nunca me había interesado por otros idiomas que no fueran el francés y el poco español que aprendí por parte de mis abuelos que vivían en Madrid, no podía seguirla.

Mis amigos me dijeron que no tenía sentido ponerme a estudiar un idioma solo por seguir a una chica, y ahora que lo pienso tuvieron razón.

Sin embargo en ese momento lo único que quería era ir a buscarla, por eso decidí matricularme en un curso de inglés intensivo.

Luego de dos meses decidí que ya estaba preparado, cuando en realidad no lo estaba, y comencé a prepararme para viajar a Nueva York, donde ella estaba estudiando.

No tenía mucho dinero, había dejado el trabajo y solo vivía de mis ahorros, que gastaba en pagar las clases de idiomas y salidas a pequeñas fiestas.

Dos amigos se estaban preparando un viaje a México y me convencieron de que viajar primero a ese país y luego irme a USA desde ahí, era más barato.

Ya que en ese momento tenía que ahorrarme todos los euros que pudiera (no sabía a donde iba a quedarme en Nueva York o si mi ex novia me alojaría en su casa) acepté.

Al llegar al DF (la capital de México, que se llama Distrito Federal) mis amigos me convencieron de que no tenía sentido que fuera hasta Nueva York siguiendo una ilusión, me dijeron que tratara de tranquilizarme y relajarme en un país como México ya que conocía algo de español.

Les grité todos los insultos que sabía en francés y español a los dos cuando me di cuenta que me trajeron con trampas, pero tras recapacitar un poco me di cuenta que ya que estaba en un país nuevo podía tratar de relajarme e ir a Nueva York en cuanto depositaran algo de dinero a mi cuenta (que me debían algunas personas  a quienes había pedido que me pagaran).

Lo bueno de México era que el costo de vida para alguien como yo no era caro. Pero el Distrito Federal era demasiado caótico para mí (cuando me dijeron que Nueva York era igual o más caótico que DF, agradecí no haber ido).

Ya que estaba medio imposibilitado de tener una vida normal porque no hablaba el idioma (salvo unas palabras que aprendí de niño en casa de mis abuelos) y no tenía ganas de hacer turismo con mis amigos, pensé que lo mejor era tomar unas lecciones para aprender el idioma.

Comencé a buscar lugares en donde poder tomar las lecciones y fue así como llegué a un anuncio que hablaba de una ciudad llamada Cuernavaca. Por las fotos y comentarios (que pude leer en mi deficiente inglés) el lugar era moderno pero a la vez tranquilo y encantador.

Después de pensarlo un poco decidí ir a esa ciudad en donde además habían cursos de enseñanza de español. El clima en Cuernavaca era hermoso, siempre cálido y con calles al estilo antiguo, a veces encontraba muchas semejanzas a calles las españolas por lo que me recordaba a mi infancia.

Además era un lugar en donde se hablaba español constantemente. De alguna forma esa lejanía de mi idioma me sentó muy bien, me dio tiempo para pensar en mí mismo y a mirar las cosas desde otro rumbo. Además las personas que encontré aprendiendo español eran también agradables y los profesores siempre hacían que uno se sintiera en casa.

Me pasé cerca de seis meses en Cuernavaca hasta que alguien me habló de playa del Carmen. Era un lugar paradisíaco con playas hermosas y un clima excelente. Ahí me quedé por otros cuatro meses, donde seguí aprendiendo el español ya que tenía que hablarlo todos los días.

Finalmente cuando me tocó regresar a mi país no deseaba hacerlo, había llegado a conocer gente muy agradable en México y sentía que era como un segundo hogar. Ya ni tenía en mente ir a USA.

Al regresar a Arles tuve la suerte de recuperar mi trabajo pues todos se mostraron comprensivos. Pero lo mejor fue que mis conocimientos del español hicieron que me promovieran al sector de viajes de negocios. Actualmente me paso viajando por países donde hablan español, no solo México, a donde voy a menudo, sino he podido ir a otros sitios como España, Argentina y Perú.

Aún no aprendo inglés, aunque supongo que deberé hacerlo, sin embargo a sido el español el que me ha hecho conocer el mundo de otra forma y ahora lo manejo muy bien.

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